
No hace ni dos horas que me recoste a dormir, aun mis sueños estan truncados por un soplo de conciencia y asi, insomne, empiezo a escuchar el andar de los minutos.
Cada segundo aumenta mi ansia de alcanzarte o dejarte de manera alternada, poco a poco, sin darme cuenta, caigo en un estado de inconciencia media o al menos eso me parece, de pronto la voz de mis pensamientos es interrumpida por un susurro familiar que me invita a acompañar su camino.
"Ven conmigo", esas son las palabras que golpean mi calma y alteran cada uno de mis sentidos.
¿Para que me quieres contigo si eres solo una molesta voz de mis deseos mas arraigados?
¿Deseas que me pierda en la locura de un camino que no lleva a ningun lado, cuyo recorrido disfrutare pero al terminarlo tendré que reconocer que fue solo una pérdida de tiempo?
Aun cuando mi razón está convencida de que no debo escuchar la voz, es ese algo, ese extraño encanto en lo prohibido lo que capta mi atencion.
Cien veces le he suplicado a la voz que se calle, que me deje descansar y solo responde la misma frase.
De pronto el tono de la voz ha cambiado, la frase se transformo en un adiós y el susurro ya no me es familiar.
Ahora siento un vacío enorme en mi habitación, me falta la voz que sin darme cuenta me arrullaba al dormir, la que me tranquilizaba, mi unica compañía.
Creí que cederia, que por fín caería en en ese juego infinito de giros y tropiezos constantes.
No, no puedo no es mi naturaleza, necesito conocer el rostro tras el velo de oscuridad y silencios, ocupo la certeza de un destino y la tranquilidad de una morada conocida.
Es por esto que al escuchar de nuevo ese "adios" amenazante no vacilo en decir simplemente:
Solo vete ...

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